Jueves, 14 Mayo 2020 10:34

Se descubren nuevas propiedades antibacterianas del extracto de hoja de olivo

Las hojas de olivo contienen, entre otras sustancias, oleuropeína y otros compuestos polifenólicos, considerados grandes antioxidantes y antiinflamatorios. Son beneficiosos para el sistema cardiovascular e inmunológico, y ayudan de reducir el estrés oxidativo -reduciendo también los radicales libres, tan dañinos para el organismo-, así como la presión arterial. Nuevas evidencias científicas demuestran también su efecto antibacteriano.

Cada vez es más conocido el papel de determinadas sustancias vegetales como posibles agentes antibacterianos y conservantes y se ha demostrado que el extracto de hoja de olivo es una de ellas. Un Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha analizado su efecto contra los principales patógenos transmitidos por los alimentos como la listeria monocytogenes, una cepa concreta de escherichia coli y la subespecie salmonella enteritidis.

Los resultados de la investigación confirman que una concentración de 62.5 mg/ml de extracto de hoja de olivo inhibe casi por completo el crecimiento de estos tres patógenos. Concretamente, esta sustancia inhibe la formación de biopelículas (tapiz bacteriano en una superficie) en la listeria monocytogenes y la salmonella enteritidis, así como la motilidad (movimiento) celular de la listeria.

¿Cómo se puede consumir el extracto de hoja de olivo?

Podemos consumir el extracto de hoja de olivo de dos maneras: a través de una infusión, utilizando hojas secas, o bien a través de complementos alimenticios, que han demostrado ser seguros, eficaces y de calidad. En este último caso, se deben seguir en todo momento las indicaciones del fabricante.

Los patógenos alimentarios, un peligro para la salud pública

Los patógenos generalmente se encuentran en productos lácteos, vegetales y alimentos listos para el consumo, y pueden sobrevivir y crecer en condiciones adversas como las bajas temperaturas. Es por este motivo que la eliminación de estas bacterias se considera un desafío importante para la industria alimentaria.

Un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) sobre la incidencia de enfermedades transmisibles de animales a humanos (zoonóticas), afirma que España fue en 2018 el tercer país de la Unión Europea con más brotes detectados de salmonella, por encima de la media.

Por otro lado, el mismo informe afirma que la listeriosis, provocada por la bacteria listeria monocytogenes, es la enfermedad zoonótica incluida en el documento que más muertes provocó en la Unión Europea y se considera una de las infecciones más violentas. De los 2.549 casos que se registraron en la Unión Europea, murieron 229 personas, lo que implica una tasa de mortalidad de casi el 9%.

En lo que respecta a las cepas de escherichia coli, a pesar de que la mayoría de ellas son inocuas, algunas pueden causar graves intoxicaciones alimentarias. Este patógeno se ha convertido en la tercera causa más común de enfermedad zoonótica transmitida por alimentos, con 8.161 casos reportados en la Unión Europea y un aumento anual del 37 %. Tras el brote de una subespecie de este patógeno en Europa en 2011, que provocó 3.842 casos en Alemania y 53 fallecidos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) apoya la coordinación de intercambio de información y colaboración mediante el Reglamento Sanitario Internacional y la Red Internacional de Autoridades en materia de Inocuidad de los Alimentos (INFOSAN) a nivel mundial. Asimismo, la entidad fomenta el fortalecimiento de los sistemas de inocuidad de los alimentos promoviendo buenas prácticas de fabricación y educando a los vendedores al por menor y a los consumidores sobre cómo manipular adecuadamente los alimentos y evitar su contaminación.

 

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