Jueves, 07 Mayo 2020 09:53

¿Qué importancia tiene la vitamina del sol en nuestro organismo?

El teletrabajo y el estado de alarma de las últimas semanas debido a la emergencia sanitaria actual puede acarrear déficit de nutrientes, entre ellos falta de vitamina D, debido a la ausencia de tiempo al aire libre y que vamos recuperando de manera progresiva con las salidas que ha marcado el Gobierno en las próximas semanas. En este artículo os contamos la importancia que tiene esta vitamina en nuestro organismo.

El sol es nuestra principal fuente de vitamina D, también denominada calciferol, y la sintetizamos principalmente cuando nos exponemos directamente a la luz solar. Aunque la cantidad diaria de esta vitamina depende de nuestro estado de salud, generalmente una persona sana necesita una dosis diaria de entre 600 y 800 Ui (unidades internacionales), lo que equivale a una cantidad suficiente para que el cuerpo pueda aprovechar todos sus beneficios, que son múltiples.

En primer lugar, regula las concentraciones y el metabolismo del calcio y el fósforo en nuestro cuerpo, favoreciendo la absorción intestinal de estos minerales y la reabsorción del calcio a nivel renal. También es responsable de la fijación del calcio en los huesos y, por tanto, de su formación y mineralización. Las personas que no consumen suficiente vitamina D pueden tener huesos delgados y frágiles, contribuyendo a enfermedades como el raquitismo en la infancia y osteomalacia u osteoporosis en los adultos.

En segundo lugar, esta vitamina estimula la producción de las defensas naturales del organismo y refuerza nuestro sistema inmune para combatir virus, bacterias y hongos. Concretamente, la vitamina D tiene un papel importante en las citoquinas, responsables de controlar el crecimiento y la actividad de otras células del sistema inmunitario y las células sanguíneas. Según el Instituto Nacional de Salud, un déficit de vitamina D debilita el sistema inmune y aumenta el riesgo de contraer enfermedades infecciosas y respiratorias agudas. En este sentido, un estudio publicado en el British Medical Journal analiza el papel fundamental de esta vitamina en la prevención de enfermedades en el sistema respiratorio como la neumonía y la bronquitis, puesto que incrementa los niveles de péptidos antibióticos en los pulmones.

Asimismo, la vitamina D actúa en el sistema nervioso central para que pueda producir endorfinas y neurotransmisores que dan alegría, placer y ayudan a dormir mejor. También regula el sistema inflamatorio durante el embarazo, mejora los síntomas del síndrome de intestino irritable y presenta beneficios para algunos tipos de cáncer.

Además de problemas de mineralización ósea y de sistema inmune, una falta de vitamina C también produce cansancio, trastornos del sueño, fatiga, alteraciones nerviosas, debilidad muscular e incluso complicaciones cardiovasculares. Un déficit durante los meses de gestación puede derivar en complicaciones de la madre, el feto y el recién nacido. En este sentido, las directrices y el posicionamiento de la Sociedad Española de Ginecología Obstetricia (SEGO) recomiendan una suplementación adecuada de vitamina D.

Más allá del sol como principal fuente de vitamina D, la alimentación y los complementos alimenticios seguros, eficaces y de calidad, nos ayudan a conseguir los niveles diarios adecuados. No obstante, los complementos deben tomarse siguiendo las indicaciones del fabricante y de los profesionales de la salud. De este modo, deben controlarse las dosis diarias según las necesidades de cada persona y nunca exceder las cantidades recomendadas en cada caso puesto que podrían afectar negativamente a nuestra salud.

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