Viernes, 24 Abril 2020 10:44

¿Cómo ayudan los probióticos a mejorar nuestra salud?

Los probióticos son aliados indiscutibles a la hora de proteger nuestro aparato digestivo de microorganismos nocivos. Al actuar directamente en el microbioma intestinal mejoran la digestión y la función intestinal. No obstante, presentan muchos más beneficios para la salud que detallamos a continuación.

A pesar de existir una gran variedad de probióticos, los más comunes son: lactobacilos, bifidobacterias, saccharomyces, estreptococos, enterococos, escherichia y bacilos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que diversos estudios científicos sugieren que este tipo de bacterias ejercen un papel muy importante en los sistemas inmune, digestivo y respiratorio. Los probióticos pueden incorporarse a través de la dieta o bien a través de los complementos alimenticios, cuyo consumo es seguro, eficaz y de calidad. Siguiendo estas evidencias, y de acuerdo con las investigaciones desarrolladas en los últimos años, los beneficios que presentan son múltiples:

Efecto metabólico directo: la ingesta de probióticos ayuda a absorber determinados nutrientes, degradar el material no digerible que procede de la dieta, regular el almacenamiento de energía y sintetizar vitaminas y minerales esenciales, entre otros.

Protección del hígado: el hígado es el encargado de filtrar las toxinas que llegan al cuerpo. Los probióticos ayudan a reparar los daños que se producen en el órgano antes de que se agraven y originen alguna enfermedad.

Protección del epitelio intestinal ante cualquier agresión externa derivada de la celiaquía o de algunas enfermedades autoinmunes. El tracto intestinal está formado por un tejido epitelial y una capa de mucosa, que previene la entrada de microorganismos patógenos. En este sentido los probióticos defienden la mucosa intestinal de cualquier daño provocado por alérgenos de alimentos, microorganismos dañinos, etc, ayudando a su reparación.

Alivio de los síntomas de colon irritable: para las personas que sufren las dolencias características de este tipo de patologías, los probióticos se presentan como una opción para reducir la hinchazón, el dolor o las flatulencias. Los expertos destacan que los efectos varían según la cepa probiótica utilizada y el tiempo de ingesta de los probióticos, así como la sintomatología a tratar. Asimismo, los resultados de algunos estudios sugieren que podrían proteger nuestra flora intestinal y combatir los efectos secundarios de los antibióticos, muchas veces responsables de molestias intestinales como la diarrea, o desequilibrios en las poblaciones de las bacterias en la zona.

Aumento del sistema inmune: la revista British Journal of Nutrition realizó un metanálisis sobre los efectos de la suplementación con probióticos, específicamente de las cepas de lactobacilos y bifidobacterias, en la duración de infecciones en vías respiratorias tanto en adultos como en niños. Los resultados sugieren que la ingesta de probióticos ayuda a defender el organismo de la entrada de agendes patógenos, acortan significativamente la duración del resfriado y reducen la gravedad de los síntomas.

Posible ayuda en la pérdida de peso: aunque aún quedan estudios a desarrollar en este sentido, expertos del National Center for Weight and Wellness han observado una relación entre las bacterias intestinales y el peso, concretamente se ha visto que las personas con sobrepeso presentan un microbiota de peor calidad. Por ello se cree que determinadas cepas probióticas podrían estar relacionadas con la pérdida de grasa corporal.

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