Viernes, 13 Noviembre 2020 11:21

¿Qué nutrientes nos pueden ayudar a reforzar el sistema inmune y prevenir resfriados?

¿Qué nutrientes nos pueden ayudar a reforzar el sistema inmune y prevenir resfriados? ¿Qué nutrientes nos pueden ayudar a reforzar el sistema inmune y prevenir resfriados?

La llegada del otoño y la bajada de las temperaturas lleva consigo un aumento de virus y bacterias, que aprovechan la vulnerabilidad de nuestro sistema inmunitario para atacarlo. Aunque la alimentación no cura ni resfriados ni gripes, algunos alimentos sí que puede ayudarnos a reforzar nuestro sistema inmune, hidratando las mucosas, que actúan como primera barrera de protección ante cualquier virus, y promoviendo el crecimiento y correcto funcionamiento células inmunitarias.

En este artículo os traemos una selección de todos aquellos nutrientes que pueden ayudarnos en este sentido:

  • Vitamina C: actúa sobre un primer nivel de defensa y responde en el momento en el que nuestro cuerpo identifica una amenaza. Junto con el zinc, son un buen aliado para nuestras defensas y para una protección completa del organismo.
  • Zinc: actúa sobre un segundo nivel de defensa en el cual intervienen células específicas que reconocen el tipo de infección a la que nos exponemos, por lo que unos niveles de zinc inferiores a los recomendados hacen que nuestro sistema inmunitario no pueda responder de una manera óptima ante una infección. Existen numerosos estudios que sugieren que este nutriente podría incluso ayudar a reducir el periodo de curación y los síntomas asociados, siempre que se consuma en las primeras horas del inicio del resfriado. No obstante, se necesita analizar más en detalle esta hipótesis que permita explicar cómo podría actuar en el organismo en este sentido.
  • Vitamina E: aunque su característica principal es que es altamente antioxidante, se ha observado que también ejerce otras funciones vitales relacionadas con el sistema inmune. Entre ellas se encuentran sus efectos sobre la proliferación celular y la acción fagocítica (rodea y destruye microorganismos) en el sistema inmune.
  • Probióticos: tienen un papel clave como defensores del organismo puesto que nos ayudan a cuidar la flora intestinal. Los microorganismos de la microbiota ejercen de barrera protectora en las mucosas, actuando como una primera línea de defensa frente a patógenos. Esta barrera de microorganismos impide el asentamiento de microorganismos externos en nuestras mucosas, por lo que son esenciales para prevenir o contrarrestar la gravedad de una infección.
  • Hierro: es imprescindible para que el cuerpo libere oxígeno y que sea absorbido de distintas maneras según las necesidades de nuestro organismo. Esto es importante para el crecimiento y el funcionamiento del sistema inmune.
  • Magnesio: aunque el magnesio no es un antioxidante, ejerce un efecto antioxidante dentro de la célula a través de otros mecanismos, sobre todo se encarga de mantener el balance de calcio en el cuerpo y permite que la vitamina C se acumule.
  • Jengibre: además de mejorar la digestión, es adecuado tanto para prevenir y tratar resfriados por sus propiedades antiinflamatorias, antibacterianas, analgésicas y antipiréticas. Asimismo, es expectorante, por lo que su consumo es beneficioso para nuestro sistema respiratorio, ya que puede ayudar a expulsar posibles flemas y abrir los bronquios.

 

Siempre acompañados de una dieta equilibrada, podemos aumentar la ingesta de estos nutrientes a través de complementos alimenticios, que han demostrado ser seguros, eficaces y de calidad. Asimismo, es importante cuidar el organismo ante cualquier agresión externa en otros aspectos. Además de la alimentación también se recomienda:

  • Mantener una correcta hidratación bebiendo agua constantemente: teniendo en cuenta que las mucosas son la primera barrera física para el virus, a estos les le costará más entrar en una mucosa hidratada que en una mucosa seca e irritada.
  • Hacer ejercicio de manera regular: mientras que a corto plazo el ejercicio refuerza el sistema inmunitario, a largo plazo ralentiza el envejecimiento y el debilitamiento del sistema inmunitario, protegiendo a las células T (un tipo de glóbulos blanco) y acelerando la autofagia, denominado así al proceso de renovación constante de nuestras células.
  • Descansar y dormir las horas suficientes cada día: aunque dependa de la edad y de cada persona, es un factor a tener en cuenta puesto que no descansar reduce la efectividad de algunas células inmunitarias que se estimulan mientras dormimos. Concretamente, y según varias investigaciones, no dormir bien de una manera continuada puede afectar a los linfocitos T que produce la médula ósea y que ejercen una función importante en el sistema inmunitario para luchar contra los agentes infecciosos.
  • Evitar el estrés: aunque el estrés no nos hace caer enfermos, sí que debilita nuestro funcionamiento inmunológico y nos hace más vulnerables ante agentes patógenos externos. Existen estudios que muestran la influencia de los sistemas neurológico y endocrino, que son los más relacionados con el estrés, sobre el sistema inmune.
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