Los minerales aliados a tus defensas

  • Jueves, 23 Abril 2020 10:38

Si en artículos anteriores hablábamos de la importancia de ciertas vitaminas en el sistema inmune, hoy es el turno de los minerales. De entre todos los existentes, solo 22 son esenciales para nuestro organismo y cada uno de ellos cumple con una función vital. En este artículo os detallamos los minerales que ayudan a reforzar nuestras defensas.

La Autoridad Europea de Salud Alimentaria (EFSA) señala el cobre, el hierro, el selenio y el zinc como los minerales que, además de mejorar la salud física y el bienestar mental, participan en el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Más concretamente, son cofactores de muchas vías metabólicas, ejercen un efecto inmunomodulador e influyen en la susceptibilidad del organismo a sufrir infecciones.

Zinc

El zinc ayuda a nuestro sistema inmunitario a combatir las bacterias y los virus, por lo que se suele recomendar en épocas de invierno para prevenir resfriados o reducir sus síntomas. Durante los meses de embarazo y posteriormente, durante la infancia y la niñez, el cuerpo necesita zinc para crecer y desarrollarse correctamente. Por otro lado, se trata de un mineral con un papel esencial en las funciones reparadoras de los tejidos y las células, protegiéndolas del daño de los radicales libres. También favorece la síntesis de proteínas, del ADN y la división celular, ayuda en la cicatrización de las heridas y al desarrollo de los sentidos del gusto y el olfato.

La cantidad diaria de zinc que necesitamos depende de la edad y aunque no es frecuente consumir demasiado zinc, debemos respetar las dosis puesto que un exceso puede provocar nauseas, vómitos, calambres estomacales, diarrea o dolores de cabeza, entre otros.

Selenio

Se encuentra en todos los tejidos y junto con la vitamina E, actúa como antioxidante. Interviene en las reacciones de reducción y oxidación de nuestro cuerpo, protegiendo las células del estrés oxidativo, por lo que juega un importante papel en las enfermedades infecciosas. También ayuda a protegernos de algunos tipos de cáncer y es fundamental para el correcto funcionamiento de la glándula tiroidea.

Al igual que el zinc, la cantidad diaria recomendada de selenio depende de la edad y un exceso puede tener efectos nocivos en la salud. En este caso puede provocar náuseas, vómitos, diarreas, caída del cabello o erupciones cutáneas.

Cobre

Aunque está en todos los tejidos del organismo, la mayor parte se encuentra en el hígado, en los huesos y en los músculos. Su papel antioxidante hace que también proteja a las células del daño producido por los radicales libre. Asimismo, está presente en las enzimas encargadas de producir energía y de formar glóbulos rojos (juntamente con el hierro).

Tanto el exceso como la carencia de cobre es poco frecuente. No obstante, su deficiencia puede darse por malnutrición, malabsorción o por una ingesta excesiva de zinc. Una severa carencia de este mineral en el cuerpo se vincula con una alteración de la función inmune.

Hierro

La mayor parte del hierro que tenemos en el cuerpo se encuentra en la hemoglobina, responsable de transportar el oxígeno y distribuirlo a los tejidos del organismo. El hierro es un mineral esencial para las células musculares y para la maduración de las células inmunitarias. De todas ellas, los linfocitos son los más afectados por un déficit de hierro, reduciendo la capacidad del organismo para neutralizar patógenos.

Asimismo, la ferropenia -disminución de hierro en el organismo- reduce la respuesta cutánea a los antígenos. Esto se debe a que la barrera protectora de la piel, que actúa como escudo natural ante cualquier agresión externa, pierde parte de su función defensiva. La ferropenia también es responsable del aumento de radicales libres, dañinos para el cuerpo, propiciando la aparición de varias patologías.

Un aporte adecuado de estos minerales a través de la dieta, aunque no nos exime de problemas graves de salud, nos servirá para mantener altas las defensas y proteger mejor al organismo ante las infecciones víricas. En algunas ocasiones es recomendable completar la dieta con complementos alimenticios, eficaces, seguros y de calidad, para asegurar las dosis diarias de nutrientes necesarias.

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