Los ácidos grasos podrían mejorar la eficacia del tratamiento de la esclerosis múltiple

  • Jueves, 30 Abril 2020 11:36

Los ácidos grasos de cadena corta (AGCC) son un subgrupo de ácidos grasos con un papel esencial en la salud intestinal, ya que son una fuente de energía para las células que se encuentran en el colon. Mientras que algunas de estas moléculas permanecen en el intestino y actúan en la zona, otras intervienen en funciones complejas de nuestro organismo. Un estudio ha analizado el posible efecto beneficioso de los AGCC en el tratamiento de la esclerosis múltiple (EM).

Los AGCC son producidos por las bacterias cuando fermentan los componentes de los alimentos (principalmente fibra e hidratos de carbono no digeribles) en el interior del colon. Los AGCC principales son el ácido acético, el propiónico y el butírico. Contribuyen a la consolidación de la mucosa protectora del intestino e intervienen en la proliferación celular y el ciclo celular (preparación de las células para dividirse y duplicar su ADN).

Más allá del papel de los AGCC en la microbiota intestinal, muchos científicos están analizando los beneficios que podría tener en otras funciones de nuestro organismo, especialmente debido a sus propiedades inmunomoduladoras. Es por ello que investigadores de la Ruhr-Universität Bochum (RUB) del Hospital St. Josef, en Alemania han observado que la suplementación con AGCC de ácido propiónico podría ayudar a reducir ciertos procesos inflamatorios de enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple (EM) y mejorar los resultados del tratamiento.

La investigación sugiere que el ácido propiónico de AGCC podría actuar en las células reguladoras del sistema inmunitario, denominadas Treg, en el intestino. Estas células reguladoras se encargan de la génesis de los oligodendrocitos, responsables de formar la vaina de mielina en el sistema nervioso que posibilita los impulsos eléctricos de las neuronas.

Teniendo en cuenta que los pacientes con EM presentan una microbiota intestinal alterada, el ácido propiónico podría tener un papel fundamental a la hora de frenar la progresión de la enfermedad. Concretamente, los hallazgos del estudio apuntan a que este AGCC podría reducir la tasa de recaída y el riesgo de progresión a largo plazo de la EM, siempre y cuando se siga manteniendo el tratamiento convencional. Los expertos señalan que estos resultados permitirán desarrollar innovadoras pautas dietéticas que complementarán las terapias del futuro.

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