El calcio, el fósforo, el magnesio y la vitamina D, principales nutrientes que les falta a la población infantil

  • Miércoles, 02 Diciembre 2020 10:40

La Fundación Española de la Nutrición (FEN) y la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT) han promovido un Estudio Nutricional en la Población Infantil Española (EsNuPi), en el que se ha evidenciado que los niños españoles deben mejorar la ingesta de vitamina D, fósforo, calcio y magnesio, necesarios para las etapas de crecimiento y desarrollo.

EsNuPi es el primer estudio de estas características llevado a cabo en la población infantil española, el más actual y con la metodología más completa de los últimos años. ¿Por qué es tan importante consumir cantidades adecuadas de estos nutrientes?

  • Vitamina D: es una vitamina liposoluble y esencial para la correcta absorción del calcio y el fósforo y para la mineralización y crecimiento normal de los huesos. Asimismo, y según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta vitamina cumple una función inmunomoduladora, mejorando la inmunidad innata al potenciar la expresión y secreción de péptidos antimicrobianos, que refuerzan las defensas de la mucosa. La Sociedad Española de Pediatría (AEPED) concreta que la suplementación de vitamina D a los niños siempre debe estar supervisada por un profesional sanitario. La cantidad de vitamina D necesaria depende de los rangos de edad, en unidades internacionales (UI) los niños de hasta los 12 meses de edad deben recibir una dosis diaria de 400 UI mientras que en el caso de los niños de entre uno y 13 años, la cantidad asciende a 600 UI, una dosis también válida para adolescentes de entre 14 y 18 años.

La deficiencia de vitamina D puede conllevar el desarrollo de raquitismo, un problema causado por la falta de mineralización del hueso, lo que promueve su fragilidad y tendencia a deformarse por la falta de calcio. Además de alimentos ricos en este tipo de vitamina, los complementos alimenticios de vitamina D pueden ser en forma de vitamina D2 -también conocida como ergocalciferol y procedente de plantas o levaduras- o vitamina D3 -denominada colecalciferol-.

  • Calcio: el estudio ha identificado que aproximadamente el 25% de los niños de 4 años o más consumen una cantidad de calcio por debajo de la recomendada. Se trata de un nutriente que forma parte de la estructura ósea y a pesar de que es esencial en cualquier etapa de la vida, tiene un papel fundamental cuando el esqueleto está en crecimiento. El cuerpo también necesita este micronutriente para la movilidad de los músculos o la circulación de la sangre a través de los vasos sanguíneos, entre otros. Para que el calcio se pueda absorber correctamente en el cuerpo es necesario que se acompañe de otros nutrientes como el fósforo, el magnesio o vitaminas A, C y D. Las cantidades diarias recomendadas varían con la edad y se sitúan entre los 200 mg para los más pequeños y los 1.300 mg en la etapa adolescente.

A corto plazo, la insuficiencia en el consumo de calcio no presenta síntomas evidentes porque el cuerpo mantiene los niveles de calcio en la sangre cogiendo lo que necesita de los huesos. No obstante, a largo plazo, unos niveles por debajo de los recomendados sí que revierten en una mayor fragilidad ósea.

El calcio se encuentra en muchos complementos minerales multivitamínicos, aunque su cantidad varía según el producto. También existen suplementos dietéticos de calcio solamente o calcio junto a otros nutrientes como la vitamina D. Las dos formas principales de complementos de calcio las encontramos en carbonato y citrato de calcio.

  • Fósforo: hasta el 94 % de los niños evaluados en el estudio mostraron bajas cantidades de fósforo en su alimentación. Junto con el calcio, son dos minerales tándem porque comparten funciones vitales en el organismo, forma parte de los huesos, ayuda al buen desarrollo de los dientes y se encuentra en las paredes celulares. El cuerpo necesita fósforo para producir energía y llevar a cabo muchos procesos químicos vitales. Se recomienda una dosis diaria que va de los 100 mg (para los recién nacidos hasta los seis meses de edad) hasta los 1.250 mg en los adolescentes.

Una deficiencia de fósforo puede causar problemas como anemia, debilidad muscular, problemas de coordinación o dolor óseo, entre otros. Se trata de un nutriente que encontramos en los complementos alimenticios en forma de fosfato dipotásico, fosfato disódico, fosfatidilcolina o fosfatidilserina.

  • Magnesio: el informe EsNuPi también evidencia que los niveles de magnesio son bajos, concretamente más del 50% de los niños incluidos en el estudio tiene carencias de este nutriente en su dieta. Es muy importante un aporte adecuado de magnesio ya que participa en muchos procesos del organismo. Supone un beneficio a la hora de estimular los músculos y conseguir una correcta contracción y relajación de estos. También ayuda a mejorar el sistema nervioso, a regular el ritmo cardiaco, el azúcar en sangre y la presión sanguínea, además de ayudar a formar proteína, masa ósea y ADN, y favorecer el correcto funcionamiento de ciertas enzimas.

Cuando no se consume suficiente magnesio los riñones ayudan a retener magnesio limitando la cantidad que se elimina a través de la orina. Sin embargo, una carencia de forma prolongada puede provocar pérdida del apetito, náuseas y vómitos, fatiga y debilitamiento. Además, hay que tener en cuenta que algunas enfermedades y medicamentos interfieren con la capacidad del cuerpo para absorber magnesio o aumentan la cantidad de magnesio que excreta el cuerpo, lo cual también puede causar su deficiencia.

Las formas del magnesio que encontramos en los complementos alimenticios y que se absorben más fácilmente son el aspartato de magnesio, el citrato de magnesio, el lactato de magnesio y el cloruro de magnesio.

Además de conocer los hábitos alimentarios, así como la ingesta de energía y nutrientes para revisar su adecuación a los estándares europeos e internacionales, el estudio ha permitido identificar grupos de riesgo nutricional y desarrollar programas de intervención a nivel de salud pública que permitan revertir la situación.

En muchas ocasiones los complementos alimenticios, seguros, eficaces y de calidad se presentan como fuente concentrada de estos nutrientes cuando no se pueden aportar en cantidad suficiente mediante la dieta normal, o por recomendaciones de profesionales sanitarios en casos concretos de salud.

Visto 1242 veces Modificado por última vez en Jueves, 03 Diciembre 2020 12:26