Investigaciones recientes sugieren que analizar los cambios en el microbioma derivados del aumento del consumo de proteínas y fibra podría ayudar a diseñar planes nutricionales que disminuyan problemas en personas mayores, como la sarcopenia y la obesidad.

Varios estudios han demostrado que las dietas basadas en una alta ingesta de polifenoles y fibras alteran las actividades microbianas del intestino. Concretamente, la microbiota intestinal convierte los polifenoles y las fibras en compuestos biológicamente activos, lo que ayuda a regular el metabolismo de la energía y de los lípidos. Sin embargo, no estaba claro si los cambios en los procesos biológicos estaban asociados a una acción conjunta entre flavonoides y fibra o por el contrario, tienen efectos independientes.