Martes, 12 Diciembre 2017 12:32

El Omega-3 y 6 ayuda a combatir el asma y las alergias entre los adolescentes

Unos niveles elevados en sangre de determinados ácidos grasos poliinsaturados en niños pequeños se asocian con una reducción del riesgo de sufrir alergias y asma en la adolescencia.

 

 

 

Este dato es resultado del estudio publicado hace unos días en el Journal of Allergy and Clinical Immunology. Según el ensayo realizado por investigadores del Instituto de Medicina Ambiental, Instituto Karolinska, de Estocolmo, los niños de ocho años con mayores concentraciones sanguíneas de ácidos grasos (AGPI) de cadena larga (Omega-3) tenían, a la edad de 16, un riesgo mínimo de padecer asma, rinitis o mostrar sensibilidad a los alérgenos transportados por el aire.

Durante la investigación, también se comprobó que unas cantidades altas de ácido araquidónico (Omega-6) en niños también redundaba en una notable disminución de casos de asma y rinitis en la adolescencia.

Las conclusiones de este estudio son relevantes porque es el ensayo de mayor envergadura que se ha realizado hasta la fecha para examinar los vínculos entre las concentraciones de Omega 3 y Omega 6 en sangre y el posterior desarrollo de enfermedades que afectan al tracto respiratorio, en concreto asma y/o alergias.

Para llevar a cabo esta investigación, se escogió a una muestra de 940 niños registrados en el centro infantil de epidemiología y alergias de Estocolmo. A todos ellos se les recogió una muestra de sangre para analizar los niveles de Omega 3 y Omega 6 en sangre. Para los investigadores, los resultados respaldan las pautas dietéticas actuales que recomiendan comer pescado dos o tres veces por semana e ir alternando entre el pescado grasos y magro.

El Omega 3 y Omega 6
Los ácidos grasos poliinsaturados como el Omega 3 y Omega 6 son objeto de estudio desde hace varios años. Durante todo este tiempo, se ha demostrado que consumir este tipo de grasas son beneficiosas y saludables para nuestro organismo.

El cuerpo necesita Omega 3 y Omega 6 porque cumplen con funciones muy importantes. Así, por ejemplo, el Omega 3 ayudar a reducir la inflamación y contribuye a que la sangre fluya correctamente por venas y arterias sin que se espese demasiado. Además, tiene una respuesta positiva ante la insulina.

Por su parte, el Omega 6 desempeña un papel importante a nivel celular y ayuda a regular el metabolismo, entre otras funciones.

Una dieta rica y equilibrada es fundamental para mantener unos niveles adecuados de ácidos grasos poliinsaturados en sangre. El Omega 3 se puede obtener a través del pescado azul (caballa, sardina, etc.) o semillas como el cáñamo, pipas de calabaza, algas o nueces. Por su parte, el Omega 6 se encuentra también en frutos secos, legumbres, semillas, aguacates y, sobre todo, en aceites de origen vegetal.

Debido a que los alimentos en donde se hallan este tipo de ácidos grasos son bastante limitados, los complementos alimenticios de Omega 3 y Omega 6 son una solución muy recomendada y juegan un papel muy importante en este sentido sobre todo cuando la dieta puede mostrar ciertas carencias nutricionales. En cualquier caso, hay que apostar por aquella suplementación de calidad, segura y eficaz respetando siempre las dosis diarias recomendadas marcadas por el fabricante.

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