Jueves, 16 Septiembre 2021 10:18

La vitamina K2 puede influir en la progresión del Alzheimer

Relación entre la vitamina K2 y la progresión del Alzheimer Relación entre la vitamina K2 y la progresión del Alzheimer

La Sociedad Española de Neurología (SEN) afirma que actualmente unas 800.000 padecen Alzheimer en España y se estima que el 80% de los casos que aún son leves están sin diagnosticar. De hecho, la misma SEN afirman que el 35% de los casos de Alzheimer se puede atribuir a nueve factores de riesgo modificables. Más allá de los factores genéticos, existen factores de riesgo, como la alimentación, que pueden disminuir el riesgo de padecer esta enfermedad e incluso influir en su progresión.

Así, un artículo de revisión publicado en Nutrients ha analizado la relación entre la vitamina K y los factores involucrados en la patogénesis del Alzheimer y sus alteraciones biológicas como la neurotoxicidad -daño en el sistema nervioso-, el estrés oxidativo, la neuroinflamación, la cognición, la disbiosis -cambios en el microbioma- y las comorbilidades asociadas al Alzheimer. De este modo, concluye que la vitamina K desempeña un papel importante a la hora prevenir, tratar e incluso ralentizar la progresión de esta enfermedad.

De las dos formas principales de vitamina K, tanto la vitamina K1 como la K2 son predictores significativos de la función cognitiva y la salud del cerebro, ya que tienen efectos antioxidantes y antiapoptóticos -evita la muerte celular- en los procesos de neuroinflamación. Concretamente, intervienen en la regulación del metabolismo de los esfingolípidos. Se trata de lípidos complejos con funciones biológicas en el desarrollo y supervivencia de las neuronas, y cuya alteración se ha relacionado con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.

Debido a que actualmente no se ha encontrado ningún tratamiento farmacológico que trate o prevenga el Alzheimer, las investigaciones enfocadas hacia una intervención no farmacológica, por ejemplo, a través de pautas dietéticas, han cobrado fuerza. Los hallazgos de los estudios desarrollados en este sentido evidencian la necesidad de realizar más ensayos clínicos que involucren la vitamina K2 a la hora de abordar las enfermedades neurodegenerativas.

Además de la alimentación, la vitamina K se puede adquirir a través de complementos alimenticios multivitamínicos, que han demostrado ser seguros, eficaces y de calidad. También se puede encontrar sola o en complementos con otros nutrientes como el calcio, el magnesio o la vitamina D.

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