Mientras que estudios anteriores se han centrado en analizar la seguridad y la eficacia del consumo de complementos a largo plazo, las últimas investigaciones han querido analizar si dicho consumo ayuda a obtener perfiles de riesgo cardiometabólicos más saludables que puedan persistir con el envejecimiento.

La reciente Semana Santa ha evidenciado un aumento de las temperaturas y de mayores planes al aire libre, siempre teniendo en cuenta las limitaciones impuestas debido a la actualidad sanitaria. Esto supone una mayor exposición al sol que, aunque nos ayude a aumentar los niveles de vitamina D, también puede conllevar riesgos, como envejecimiento celular y manchas en la piel. Es por ello por lo que debemos preparar la piel debidamente para reducir cualquier impacto perjudicial.