Tanto en otoño como en invierno debemos tener bien preparadas nuestras defensas para combatir la temporada de resfriados, gripes y otros virus respiratorios. Entre otros, la alimentación juega un papel fundamental a la hora de garantizar el aporte al cuerpo de aquellos nutrientes que intervienen en el sistema inmune. Repasamos los más importantes a la hora de ayudarnos a fortalecer las defensas.

Con la llegada del frío, algunos nutrientes nos ayudan a fortalecer el sistema inmunológico, y el zinc es uno de ellos. Se trata de un micronutriente presente en todas las células del organismo que, además de ayudarnos a combatir las bacterias y los virus que invaden el organismo, interviene en la fabricación de proteínas y ADN y favorece la cicatrización de las heridas, entre otros.

El zinc ha estado en el punto de mira durante los últimos años gracias a una mayor consciencia sobre su función en el organismo. Hoy en día se ha convertido en un ingrediente clave en las formulaciones enfocadas a mejorar nuestra salud y en especial, la salud de nuestras defensas.

Los síntomas más claros de este tipo de infecciones son tos, estornudos, dolor de garganta, secreción y congestión nasal, dolor de cabeza, febrícula, malestar o mialgias. Aunque estas infecciones, cuando son leves, normalmente remiten tras una semana y no requieren de tratamiento farmacológico, sí que suponen una causa de ausencia laboral y escolar.

Originaria de Norteamérica y usada hace siglos con propiedades medicinales, la equinácea llegó a Europa a principios del siglo XX. Existen numerosas especies y variedades de esta planta, y varios estudios etnobotánicos han reportado, en términos generales, su actividad antiviral, anticancerosa y sus efectos inmunomoduladores.