La deficiencia de vitamina B6 es un elemento común en casos de desnutrición. Tal y como han analizado varias investigaciones, se trata de una vitamina que se ha relacionado con la regulación de las respuestas inmunitarias, incluida la inflamación.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad que puede afectar, entre otros, al correcto funcionamiento del sistema inmune. Esto hace que las personas con resistencia a la insulina tengan más dificultades para iniciar una respuesta inmunitaria adecuada en comparación con las personas con niveles normales de glucosa en sangre.

El interés por la actividad biológica de la astaxantina ha aumentado en los últimos años, cuya función ha demostrado ser beneficiosa como antiinflamatoria y antioxidante de radicales libres, tan dañinos para nuestro cuerpo.

El hierro y la inmunidad están estrechamente relacionados. Tal y como han analizado varios estudios al respecto, las células de una parte del sistema inmunológico (monocitos, macrófagos, microglia y linfocitos) son capaces de combatir las agresiones bacterianas controlando los flujos de hierro de nuestro cuerpo (homeostasis).

El zinc ha estado en el punto de mira durante los últimos años gracias a una mayor consciencia sobre su función en el organismo. Hoy en día se ha convertido en un ingrediente clave en las formulaciones enfocadas a mejorar nuestra salud y en especial, la salud de nuestras defensas.

Se trata de una vitamina esencial para el correcto funcionamiento de las enzimas que regulan los procesos metabólicos del cuerpo. También interviene en el desarrollo cerebral durante el embarazo y la infancia, así como la función neurológica normal, y ayuda al cuerpo a producir anticuerpos y hemoglobina, y mantener el azúcar en la sangre.

El selenio es un mineral indispensable para el organismo, ya que actúa en nuestro sistema inmune, endocrino y cardiovascular. Es importante para la reproducción, la función de la glándula tiroidea, la producción de ADN y para proteger el cuerpo ante infecciones y ante el daño causado por los radicales libres.

Los síntomas más claros de este tipo de infecciones son tos, estornudos, dolor de garganta, secreción y congestión nasal, dolor de cabeza, febrícula, malestar o mialgias. Aunque estas infecciones, cuando son leves, normalmente remiten tras una semana y no requieren de tratamiento farmacológico, sí que suponen una causa de ausencia laboral y escolar.

Originaria de Norteamérica y usada hace siglos con propiedades medicinales, la equinácea llegó a Europa a principios del siglo XX. Existen numerosas especies y variedades de esta planta, y varios estudios etnobotánicos han reportado, en términos generales, su actividad antiviral, anticancerosa y sus efectos inmunomoduladores.

La llegada del otoño y la bajada de las temperaturas lleva consigo un aumento de virus y bacterias, que aprovechan la vulnerabilidad de nuestro sistema inmunitario para atacarlo. Aunque la alimentación no cura ni resfriados ni gripes, algunos alimentos sí que puede ayudarnos a reforzar nuestro sistema inmune, hidratando las mucosas, que actúan como primera barrera de protección ante cualquier virus, y promoviendo el crecimiento y correcto funcionamiento células inmunitarias.



Página 1 de 2