Aunque la ingesta de micronutrientes como las vitaminas y los minerales es esencial durante toda la vida, es especialmente fundamental durante la infancia, ya que contribuyen al normal desarrollo de los niños, tanto a nivel físico como mental.

Tanto en el embarazo como durante la lactancia, las necesidades de yodo aumentan, por un lado, debido al incremento de la síntesis de hormonas tiroideas y la transferencia de yodo al feto; y por otro, porque el yodo secretado en la leche materna es una fuente crucial para el lactante.