Jueves, 05 Noviembre 2020 10:31

Una ingesta adecuada de vitaminas A, E y D puede ayudar a prevenir infecciones respiratorias

Una ingesta adecuada de vitaminas A, E y D puede ayudar a prevenir infecciones respiratorias Una ingesta adecuada de vitaminas A, E y D puede ayudar a prevenir infecciones respiratorias

La nutrición juega un papel esencial a la hora de reducir el riesgo de infecciones, aunque conocer la forma exacta en la que estimula la inmunidad es complejo y no se conoce al detalle. Asimismo, numerosos estudios e informes de salud señalan las consecuencias de la desnutrición y el papel de los complementos vitamínicos en el manejo y gravedad de enfermedades respiratorias.

Un análisis publicado en la revista British Medical Journal ha evidenciado que las personas con una alta ingesta de vitaminas A, E y D presentan una menor prevalencia de problemas respiratorios en comparación con aquellos grupos cuya ingesta de vitaminas es más baja. Los resultados se desprenden del Programa Continuo de la Encuesta Nacional de Dieta y Nutrición 2008-2016 (NDNS RP), realizada a 6.115 participantes en el Reino Unido y en la que no solo se valora la ingesta dietética, sino también el consumo de complementos alimenticios y otros factores como el índice de masa corporal (IMC), el tabaquismo o la ingesta calórica total. En cuanto a prevalencia de infecciones respiratorias, se incluyen afecciones infecciosas y no infecciosas, como resfriados e infecciones de garganta, disnea, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o asma.

Los expertos matizan que, tras analizar los datos obtenidos, la ingesta de vitaminas A y E tanto provenientes de la dieta como de complementos alimenticios se asocia a una menor prevalencia de problemas respiratorios. Esto es debido a que la vitamina A tiene un efecto directo sobre el sistema inmune, promoviendo la formación de glóbulos blancos y siendo esencial para la integridad de las mucosas implicadas en el sistema defensivo de barrera, responsable de evitar la entrada de agentes patógenos. Por su parte, la vitamina E mejora la función inmunológica en parte gracias a su acción fagocítica que permite eliminar los microorganismos en nuestro organismo.

Por otro lado, también se destaca que la ingesta de vitamina D procedente de complementos alimenticios, pero no de la dieta, se asocia con menos problemas respiratorios. Tal y como afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS), la deficiencia de vitamina D puede afectar al sistema inmunitario, ya que cumple una función inmunomoduladora, mejorando la inmunidad innata al potenciar la expresión y secreción de péptidos antimicrobianos, que refuerzan las defensas de la mucosa. Es por ello por lo que los investigadores remarcan la importancia de tomar complementos a base de vitamina D para asegurar unos niveles adecuados que nos ayuden a combatir este tipo de afecciones, y especialmente en el grupo poblacional con mayor probabilidad de padecer déficit de esta vitamina. Más concretamente, varios metaanálisis han reafirmado el efecto protector de los complementos de vitamina D sobre las infecciones agudas de las vías respiratorias en niños y adultos. Fomentar este tipo de hallazgos posibilita desarrollar recomendaciones nutricionales en el entorno de la salud pública y abordar cualquier patología relacionada con el sistema respiratorio, reduciendo así la carga de los sistemas de salud a largo plazo.

Al tratarse de un estudio observacional llevado a cabo en el Reino Unido, sus responsables destacan la necesidad de recopilar más datos sobre la nutrición y los problemas respiratorios de manera que queden cubiertas más áreas geográficas e incluyan grupos de alto riesgo.

Incrementar los niveles de vitamina D, una tarea pendiente en la población

Los datos obtenidos en este estudio ponen encima de la mesa problemas de salud presentes en varias zonas del mundo, como es el caso de las deficiencias de micronutrientes en la población. Se trata de un factor clave que contribuye a la desnutrición y al aumento de enfermedades de todo tipo.

La vitamina D se sintetiza a través de nuestra piel cuando la exponemos directamente a la luz solar. Gran parte de la población cumple al menos con los niveles de vitamina D obtenidos de esta forma, pero en muchas ocasiones debemos aportarla mediante otras fuentes. Acompañados siempre de una dieta variada y equilibrada, los complementos alimenticios, que han demostrado ser seguros, eficaces y de calidad, aumentan la concentración de vitamina D en la sangre de dos formas diferentes: a través de D2 (ergocalciferol) y D3 (colecalciferol).

En España, y a pesar de estar más expuestos a la luz solar que otros países, los niveles de vitamina D son muy similares al déficit sufrido en el resto del mundo, según estudios específicos sobre el tema. Ante esta realidad, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) tiene publicado un documento de consenso en el que indica que los niveles óptimos de vitamina D (25-OH en sangre) deben situarse entre 30 y 50 ng/ml, unos niveles que, según la propia SEEN, están muy por debajo de la realidad en nuestro país.

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